El desarrollo de un gel vaginal que prevenga la infección del virus del SIDA dio un paso adelante tras comprobarse que puede ser utilizado diariamente sin riesgos para la salud de las mujeres, anunciaron este lunes los investigadores.
El gel microbicida, método preventivo experimental cuyo desarrollo tiene a los científicos muy esperanzados en la batalla contra el sida, dado que actualmente no se cuenta ni con una cura ni con una vacuna y la prevención depende del uso del condón o de la abstinencia sexual, todavía se encuentra en una fase poco avanzada.
Los científicos pidieron a 200 mujeres sexualmente activas y no infectadas con el VIH en Nueva York y en la ciudad india de Puna que se aplicaran el gel diariamente o antes de mantener relaciones sexuales durante un periodo de seis meses. También se les pidió usar condones además del gel.
Según las pruebas, no se produjeron trastornos en las funciones del hígado, la sangre ni el riñón y más de 90% de las mujeres dijeron que considerarían seriamente utilizar el gel si fuese aprobado para ayudar a prevenir la propagación del VIH/sida.
Ahora "podemos proceder con mayor confianza en un camino que responderá si este y otros geles con componentes específicos para el VIH será capaz de prevenir su transmisión en mujeres", dijo la jefa de la investigación, Sharon Hillier, directora en la escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburg del departamento de enfermedades contagiosas del aparato reproductor.
Los hallazgos fueron presentados el lunes en la convención internacional de microbicidas en Nueva Delhi, una semana después de que los científicos anunciaran que el primer prototipo producido para ensayos clínicos completos no era efectivo para prevenir la infección.
Los científicos buscan un método para que las mujeres, que físicamente están más expuestas a contraer el SIDA que los hombres, puedan protegerse sin tener que depender del consentimiento del hombre para utilizar condón en las relaciones sexuales.
Actualmente varios geles con microbicidas experimentales están a prueba en todo el mundo, pero ninguno ha demostrado ser efectivo y algunos incluso han incrementado el riesgo de contraer el virus.
Entre 30,6 y 36,1 millones de personas de todo el mundo tienen SIDA o son portadores del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), que lo provoca, según cifras de la Onusida, la agencia especializada de las Naciones Unidas.
26.2.08
Encuentran potente droga Anti-Cáncer en el océano

Un grupo de científicos de diferentes instituciones encontró una potente droga anti-cáncer en un alga tóxica en el Pacífico Sur, cerca de las costas de Fiji. La droga (conocida como ScA) fue encontrada en la cianobacteria L. Majuscula, también conocida como “cabello de sirena”. Los investigadores trabajaron para poder identificar y probar los compuestos marinos in vitro e in vivo y hallaron que el ScA inhibe la neovascularización, la formación de vasos sanguíneos que alimentan a los tumores, consiguiendo de esta forma eliminarlos.
“Estamos muy emocionados porque encontramos un compuesto muy potente para combatir al cáncer estructuralmente único,” dijo Dwayne G. Stupack, uno de los investigadores principales. “Creemos que será perfecto para las tecnologías emergentes, especialmente la nanotecnología, que está siendo desarrollada para atacar a los tumores malignos sin efectos secundarios tóxicos.”
El compuesto no es tóxico para la cianobacteria en sí misma, pero activa un “camino mortal” presente en nuestras células. Cuando las células de los vasos que alimentan a los tumores se activan y estos proliferan, se vuelven particularmente sensibles a este agente. Para tener una idea de las dimensiones, si se llenara una pileta de natación de tamaño normal con células cancerígenas, se necesitarían 3 miligramos (el peso de un grano de arroz) de ScA para poder eliminarlas completamente.
La estructura de este compuesto es ideal para aplicaciones nanotecnológicas, ya que tiende naturalmente a incorporarse a nanopartículas de tamaño molecular; de esta forma se puede enviar el compuesto directamente hacia las células malignas y aplicar un tratamiento relativamente seguro y efectivo. “Todavía no sabemos qué tan abundante sea el ScA o si pueda ser cultivado, por lo que es muy importante que hayamos podido producirlo en el laboratorio,” agrega Stupack.
El estudio de la superficie de Marte revela que hubo grandes corrientes de agua

Un grupo de investigadores de Estados Unidos y Holanda han demostrado, a partir de imágenes de la superficie de Marte que lleva años recopilando la NASA, que unas formaciones en forma de abanico situadas en los extremos de algunas cuencas de la superficie del planeta rojo podrían haber sido formadas por grandes corrientes de agua. Se considera que el agua podría proceder del interior del planeta.
Los científicos han identificado varias formaciones que podrían corresponder con cuencas excavadas por el agua, observándose, en algunas de ellas, unas formaciones parecidas a las de los deltas de los ríos de la Tierra, pero que terminan en una forma escalonada.
Dado que estas formaciones en abanico y terminadas en forma de escalera no están presentes en la Tierra, los investigadores reprodujeron su formación en el laboratorio.
La investigación concluye que el único modelo que encaja con estas formaciones es la erosión debida a grandes y violentas corrientes de agua. También se considera que, a diferencia de otras formaciones geológicas que tardan miles de años en modelarse, su formación duraría unos diez años.
Uno de los investigadores afirma que la situación sería similar al volumen de agua que transporta el río Mississippi durante 10 años, llegando a una hoya de menos de 100 kilómetros de ancho.
Submarino futuro: los peces-robot

Nadan de una forma tan peculiar, que una especie de mojarra es ahora modelo para la creación de submarinos ágiles y sin hélice. Científicos estadounidenses fabricaron un prototipo mecánico que imita los movimientos de la mojarra de agallas azules.
El pez-robot podría reproducir el poderoso empuje y maniobrabilidad que tiene el pez real, asegura el grupo de científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés).
Hay estudios en curso para explorar otros movimientos de los peces que ayuden a mejorar el desempeño de vehículos submarinos.
La esperanza es que este tipo de peces-robot del futuro lleven a cabo una serie de tareas, como el mapeo de los océanos, el examen de restos de barcos hundidos o el barrido de minas subacuáticas, con más agilidad y velocidad que los actuales vehículos submarinos de hélice operados a control remoto.
Por la total flexibilidad
La mojarra de agallas azules (Lepomis macrochirus) se mueve con gran eficiencia, sus aletas pectorales son capaces de impulsarla con mínimos empujes hacia atrás.
A diferencia de la mayoría de los peces, que se mueven batiendo sus aletas hacia atrás y hacia adelante, la mojarra de agallas azules usa un movimiento que combina un barrido que las empuja hacia adelate y un pliegue de sus orillas en forma de taza que disminuye la resistencia del agua.
Para recrear estos movimientos, los investigadores del MIT dividieron las aletas pectorales en 19 diferentes componentes.
Para los primeros dos prototipos que crearon usaron plástico uretano y motores eléctricos para controlar los tendones de nailon.
Estos modelos resultaron demasiado gruesos debido a los motores. Por ello, los científicos recurrieron a un material polímero flexible, delgado, que podría también conducir electricidad. El resultado con el tercer modelo, dicen los investigadores, fue la obtención de un empuje poderoso, aunque aún requiera ajustes para incrementar la velocidad y agilidad.
Los científicos esperan conseguir un prototipo totalmente flexible dentro de los próximos dos años.
19.2.08
Cuide su semen, puede afectar a sus hijos

Un estudio sugiere que los defectos de espermatozoides que han sido
causados por la exposición a toxinas ambientales pueden transmitirse de
generación en generación.
Según los científicos, los padres que fuman y beben deberían estar conscientes de que no sólo se están provocando potenciales daños a sí mismos, sino también a sus hijos.
Unas pruebas efectuadas con ratas mostraron que los daños generados por la exposición a sustancias químicas utilizadas en jardinería se manifestaban hasta en cuatro generaciones posteriores.
El estudio fue presentado en las Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.
De la investigación se desprende que la salud de un padre desempeña un rol más importante de lo que se tenía pensado en la salud de las futuras generaciones.
Las pruebas
El equipo de la Universidad de Idaho hizo unas pruebas con una sustancia química fungicida llamada vinclozolina que provoca alteraciones en las hormonas de las ratas.
Se comprobó que la sustancia generó modificaciones en los genes de los espermatozoides, entre los que se incluyó varios asociados con el cáncer de próstata.
Las ratas expuestas al fungicida mostraron señales de daños y crecimiento excesivo de la próstata, infertilidad y problemas renales.
Los defectos también estuvieron presentes en animales de cuarta generación.
Los científicos admitieron que las ratas estuvieron expuestas a muy altos niveles de vinclozolina.
En principio
Sin embargo, los investigadores argumentaron que su trabajo mostró que las toxinas causan defectos en las generaciones que pueden pasarse de generación en generación.
La profesora Cynthia Daniels, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, ha escrito varios libros sobre reproducción masculina y femenina.
Según Daniels se ha mostrado que los hombres que consumen mucho alcohol tienen un índice más alto de defectos en los espermatozoides, añadiendo que la nicotina del tabaco llega hasta el fluido seminal y la sangre.
"Necesitamos abrir bien los ojos y mirar las pruebas", sostuvo Daniels.
"Mi consejo para las parejas jóvenes es la moderación. Las sustancias que tienen efecto sobre la reproducción muchas veces también son cancerígenas".
"Si yo fuese un joven, no bebería en grandes cantidades ni me fumaría dos paquetes de cigarrillos al día mientras intento concebir un hijo".
Por su parte el profesor Neil McClure, un experto en fertilidad de la Universidad de Queens en Belfast, Irlanda del Norte, señaló que el ADN de los espermatozoides estaba más herméticamente compacto que en otras células y, por lo tanto, hasta cierto punto estaba más protegido de daños.
Sin embargo, añadió que una vez que el ADN estaba dañado, no tenía ningún mecanismo de reparación.
"No hay duda que fumar como una chimenea o beber grandes cantidades de alcohol provocará daños en los espermatozoides y probablemente en el ADN de los espermatozoides".
Unas pruebas efectuadas con ratas mostraron que los daños generados por la exposición a sustancias químicas utilizadas en jardinería se manifestaban hasta en cuatro generaciones posteriores.
El estudio fue presentado en las Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia.
De la investigación se desprende que la salud de un padre desempeña un rol más importante de lo que se tenía pensado en la salud de las futuras generaciones.
Las pruebas
El equipo de la Universidad de Idaho hizo unas pruebas con una sustancia química fungicida llamada vinclozolina que provoca alteraciones en las hormonas de las ratas.
Se comprobó que la sustancia generó modificaciones en los genes de los espermatozoides, entre los que se incluyó varios asociados con el cáncer de próstata.
Las ratas expuestas al fungicida mostraron señales de daños y crecimiento excesivo de la próstata, infertilidad y problemas renales.
Los defectos también estuvieron presentes en animales de cuarta generación.
Los científicos admitieron que las ratas estuvieron expuestas a muy altos niveles de vinclozolina.
En principio
Sin embargo, los investigadores argumentaron que su trabajo mostró que las toxinas causan defectos en las generaciones que pueden pasarse de generación en generación.
La profesora Cynthia Daniels, de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, ha escrito varios libros sobre reproducción masculina y femenina.
Según Daniels se ha mostrado que los hombres que consumen mucho alcohol tienen un índice más alto de defectos en los espermatozoides, añadiendo que la nicotina del tabaco llega hasta el fluido seminal y la sangre.
"Necesitamos abrir bien los ojos y mirar las pruebas", sostuvo Daniels.
"Mi consejo para las parejas jóvenes es la moderación. Las sustancias que tienen efecto sobre la reproducción muchas veces también son cancerígenas".
"Si yo fuese un joven, no bebería en grandes cantidades ni me fumaría dos paquetes de cigarrillos al día mientras intento concebir un hijo".
Por su parte el profesor Neil McClure, un experto en fertilidad de la Universidad de Queens en Belfast, Irlanda del Norte, señaló que el ADN de los espermatozoides estaba más herméticamente compacto que en otras células y, por lo tanto, hasta cierto punto estaba más protegido de daños.
Sin embargo, añadió que una vez que el ADN estaba dañado, no tenía ningún mecanismo de reparación.
"No hay duda que fumar como una chimenea o beber grandes cantidades de alcohol provocará daños en los espermatozoides y probablemente en el ADN de los espermatozoides".
Descubren fósil de rana enorme que convivió con dinosarios
Una rana más grande que un balón de básquetbol y provista de un caparazón grueso y dientes vivió entre los dinosaurios hace millones de años.
La imagen de la rana gigante es tan atemorizante que los científicos que desenterraron sus fósiles la calificaron como Belcebufo, o Rana demonio.
Pero su dimensión _4,54 kilos (10 libras) de peso y 40,6 centímetros (16 pulgadas) de largo_ no es la única curiosidad. Los investigadores descubrieron los huesos de la criatura en Madagascar. Además, parece un pariente cercano de las ranas que viven actualmente al otro lado del mundo en América del Sur, lo cual pone en tela de juicio varias hipótesis sobre la geografía antigua del planeta.
El hallazgo, dirigido por el paleontólogo David Krause de la Universidad de Nueva York en Stony Brook, fue publicado el lunes por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
"Esta rana, si tiene los mismos hábitos que sus parientes actuales en Sudamérica, era muy voraz", señaló Krause. "Incluso es posible que haya podido dar cuenta de dinosaurios en incubación".
Krause empezó en 1993 a encontrar fragmentos óseos de rana inusitadamente largos en Madagascar, frente a la costa de Africa. Los huesos datan del periodo del Cretácico tardío, hace unos 70 millones de años, en una zona donde Krause hallaba también fósiles de dinosaurios y cocodrilos. Pero hasta poco los restos comenzaron a encajar y dar forma a la criatura.
La rana viva más grande, que se encuentra en Africa occidental y es conocida como Goliat, puede pesar 3,18 kilos (siete libras). Pero especialistas del Colegio Universitario de Londres determinaron a pedido de Krause que Belcebufo no está emparentado con las ranas africanas.
Parece más bien pariente de un tipo de ranas cornutas sudamericanas, que son populares como mascotas y tienen el nombre científico de Ceratrophys.
Al igual que esas ranas actuales, la Belcebufo tenía una boca ancha y mandíbulas poderosas con dientes. El nombre del fósil es una combinación de una palabra griega y otra latina para significar rana demonio.
El parentesco suscita una duda paleontológica: la teoría corriente sobre el movimiento de los continentes indica que lo que ahora es Madagascar habría sido separada de América del Sur por el océano durante la era de Belcebufo.
La imagen de la rana gigante es tan atemorizante que los científicos que desenterraron sus fósiles la calificaron como Belcebufo, o Rana demonio.
Pero su dimensión _4,54 kilos (10 libras) de peso y 40,6 centímetros (16 pulgadas) de largo_ no es la única curiosidad. Los investigadores descubrieron los huesos de la criatura en Madagascar. Además, parece un pariente cercano de las ranas que viven actualmente al otro lado del mundo en América del Sur, lo cual pone en tela de juicio varias hipótesis sobre la geografía antigua del planeta.
El hallazgo, dirigido por el paleontólogo David Krause de la Universidad de Nueva York en Stony Brook, fue publicado el lunes por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
"Esta rana, si tiene los mismos hábitos que sus parientes actuales en Sudamérica, era muy voraz", señaló Krause. "Incluso es posible que haya podido dar cuenta de dinosaurios en incubación".
Krause empezó en 1993 a encontrar fragmentos óseos de rana inusitadamente largos en Madagascar, frente a la costa de Africa. Los huesos datan del periodo del Cretácico tardío, hace unos 70 millones de años, en una zona donde Krause hallaba también fósiles de dinosaurios y cocodrilos. Pero hasta poco los restos comenzaron a encajar y dar forma a la criatura.
La rana viva más grande, que se encuentra en Africa occidental y es conocida como Goliat, puede pesar 3,18 kilos (siete libras). Pero especialistas del Colegio Universitario de Londres determinaron a pedido de Krause que Belcebufo no está emparentado con las ranas africanas.
Parece más bien pariente de un tipo de ranas cornutas sudamericanas, que son populares como mascotas y tienen el nombre científico de Ceratrophys.
Al igual que esas ranas actuales, la Belcebufo tenía una boca ancha y mandíbulas poderosas con dientes. El nombre del fósil es una combinación de una palabra griega y otra latina para significar rana demonio.
El parentesco suscita una duda paleontológica: la teoría corriente sobre el movimiento de los continentes indica que lo que ahora es Madagascar habría sido separada de América del Sur por el océano durante la era de Belcebufo.
El número de insectos se multiplicará debido al calentamiento global
Un estudio indica que las plantas prehistóricas fueron víctimas de un intenso ataque de una población de insectos extrañamente abundante y voraz
Una investigación, recientemente divulgada, sobre un calentamiento global precedente en la historia de la Tierra llega a la conclusión de que entonces se multiplicó el consumo de alimentos por parte de los insectos. Por este motivo, apunta que el cambio climático actual supondrá un daño para las cosechas y acelerará la deforestación.
Los investigadores, que estudiaron el impacto de ese calentamiento en la flora prehistórica, hallaron que éste provocó un gran daño en la vegetación. Las plantas prehistóricas, a su juicio, fueron víctimas de un intenso ataque de una población de insectos extrañamente abundante y voraz.
Los científicos creen que el incremento de las temperaturas causó una migración de insectos desde los trópicos a nuevos hábitats en latitudes tradicionalmente más frías, mientras que niveles más altos de dióxido de carbono dificultaron su acceso a los nutrientes que contienen las plantas. "Nuestro estudio muestra convincentemente que hay un vínculo entre la temperatura y el consumo de hojas por parte de los insectos", dijo Ellen Currano, una estudiante de postgrado de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos).
"Cuando aumenta la temperatura, también se incrementa la diversidad del daño causado por la alimentación de los insectos en las (diferentes) especies de plantas", agregó la autora principal del estudio, publicado en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences" (PNAS).
Currano y sus colegas examinaron más de 5.000 fósiles de hojas que hallaron en la cuenca del río Bighorn, en Wyoming (oeste de Estados Unidos), que datan del periodo conocido como Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM), y los años inmediatamente anteriores y posteriores.
El PETM fue un periodo de calentamiento abrupto ocurrido hace unos 56 millones de años y que coincidió con una triplicación temporal del dióxido de carbono en la atmósfera. Los científicos dicen que ese periodo es comparable al actual cambio climático, que resulta, en gran parte, de la emisión de gases de efecto invernadero.
Una investigación, recientemente divulgada, sobre un calentamiento global precedente en la historia de la Tierra llega a la conclusión de que entonces se multiplicó el consumo de alimentos por parte de los insectos. Por este motivo, apunta que el cambio climático actual supondrá un daño para las cosechas y acelerará la deforestación.
Los investigadores, que estudiaron el impacto de ese calentamiento en la flora prehistórica, hallaron que éste provocó un gran daño en la vegetación. Las plantas prehistóricas, a su juicio, fueron víctimas de un intenso ataque de una población de insectos extrañamente abundante y voraz.
Los científicos creen que el incremento de las temperaturas causó una migración de insectos desde los trópicos a nuevos hábitats en latitudes tradicionalmente más frías, mientras que niveles más altos de dióxido de carbono dificultaron su acceso a los nutrientes que contienen las plantas. "Nuestro estudio muestra convincentemente que hay un vínculo entre la temperatura y el consumo de hojas por parte de los insectos", dijo Ellen Currano, una estudiante de postgrado de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos).
"Cuando aumenta la temperatura, también se incrementa la diversidad del daño causado por la alimentación de los insectos en las (diferentes) especies de plantas", agregó la autora principal del estudio, publicado en la revista "Proceedings of the National Academy of Sciences" (PNAS).
Currano y sus colegas examinaron más de 5.000 fósiles de hojas que hallaron en la cuenca del río Bighorn, en Wyoming (oeste de Estados Unidos), que datan del periodo conocido como Máximo Térmico del Paleoceno-Eoceno (PETM), y los años inmediatamente anteriores y posteriores.
El PETM fue un periodo de calentamiento abrupto ocurrido hace unos 56 millones de años y que coincidió con una triplicación temporal del dióxido de carbono en la atmósfera. Los científicos dicen que ese periodo es comparable al actual cambio climático, que resulta, en gran parte, de la emisión de gases de efecto invernadero.
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