31.1.08

Identifican un gen que suprime la actividad de las células tumorales


Células de cáncer de colon.

Este hallazgo abre la puerta a nuevos fármacos contra el cáncer

Un equipo internacional de investigadores ha identificado un gen supresor de tumores. Según estos expertos, entre los que se encuentra el científico español Alfredo Martínez, la presencia del gen AHRR reduce la capacidad de las células tumorales para actuar sobre el organismo. Los efectos beneficiosos de este gen se comprobaron en cánceres de pulmón, estómago, colon, mama, testículo, útero y ovario.

"Hemos probado 'in vivo' que, cuando se reduce el nivel del gen AHRR en células normales, estas adquieren características tumorales, mientras que si se aumenta en células tumorales, estas ven reducida su capacidad de crecer", señala Martínez, que trabaja en el Instituto Cajal, en Madrid.

Los genes que controlan el crecimiento celular se agrupan en oncogenes y en supresores de tumores. "Los primeros aumentan las facetas pro-tumorales de las células favoreciendo el desarrollo del cáncer, mientras que los genes supresores de tumores tienen el efecto contrario", explica el científico español. "En situaciones normales -continúa-, tanto los oncogenes como los supresores actúan en la reparación y mantenimiento del organismo. Sin embargo, cuando hay una activación excesiva de los oncogenes o una reducción de los supresores, comienza a desarrollarse un cáncer".

La investigación concluye que el gen AHRR actúa como un represor del oncogén AHR, una molécula que responde a contaminantes ambientales como los benzopirenos, las dioxinas o diversos componentes del humo del tabaco, sustancias todas ellas relacionadas con el cáncer.

Los autores del estudio, que aparece publicado en la revista "The Journal of Clinical Investigation", afirman que el AHRR puede constituir una diana terapéutica eficaz para crear nuevos fármacos capaces de frenar el crecimiento tumoral.

Enorme dinosaurio antártico aporta datos sobre los sauropodomorfos


La descripción del nuevo dinosaurio, recientemente presentada, está basada en fragmentos óseos de pie, pierna y tobillo encontrados en el Monte Kirkpatrick, cerca del glaciar Beardmore en la Antártida, a una altitud de unos cuatro mil metros.

"Los fósiles fueron meticulosamente retirados del hielo y la roca empleando martillos neumáticos, sierras para roca y cinceles, bajo condiciones extremadamente difíciles, a lo largo de dos temporadas de trabajo", relata Nathan Smith (del Museo Field). "Son importantes porque ayudan a establecer que los primitivos dinosaurios sauropodomorfos estuvieron más ampliamente distribuidos de lo que se creía con anterioridad, y que además coexistieron con sus primos, los saurópodos verdaderos".

Diego Pol, paleontólogo en el Museo Paleontológico Egidio Feruglio en Chubut, Argentina, es el otro autor de la investigación.

Los dinosaurios sauropodomorfos fueron los animales más grandes que caminaron sobre la tierra. Eran herbívoros de cuello largo, y entre ellos figuran el Diplodoco y el Apatosaurio. El grupo hermano es el de los terópodos, que incluye al Tiranosaurio, al Velocirraptor y a las aves modernas.

El Glacialisaurus hammeri medía entre unos 6 y 7,5 metros, y pesaba de 4 a 6 toneladas aproximadamente. Recibió su "apellido" en honor a William Hammer, quien dirigió ambas expediciones a la Antártida.

En la actualidad, las relaciones evolutivas y del desarrollo de los dinosaurios sauropodomorfos son discutidas acaloradamente por los paleontólogos. Este descubrimiento, sin embargo, ayuda a clarificar algunos puntos en debate, estableciendo dos cosas.

Primero, muestra que los sauropodomorfos estaban ampliamente distribuidos en el Jurásico Temprano, no sólo en China, Sudáfrica, Sudamérica y Norteamérica, sino también en la Antártida. Esto se debe probablemente a que en aquel tiempo todavía existían grandes conexiones geográficas entre los continentes, y porque los climas de latitudes distintas diferían bastante menos que en la actualidad.

Segundo, el descubrimiento del Glacialisaurus hammeri indica que los sauropodomorfos primitivos probablemente coexistieron con los saurópodos verdaderos durante un largo período de tiempo. El reciente hallazgo de un posible saurópodo en la misma ubicación aproximada en la Antártida aporta evidencias adicionales en apoyo de la teoría de que los primeros saurópodos coexistieron con sus primos los sauropodomorfos, incluyendo al Glacialisaurus hammeri, durante el Triásico Tardío y el Jurásico Temprano.

Un agujero negro convierte a una enana blanca en supernova


Un extraño y violento futuro le espera a una estrella enana blanca que deambula muy cerca de un agujero negro moderadamente masivo. Una enana blanca es el remanente estelar que resulta del agotamiento del combustible nuclear de una estrella.

Según un estudio reciente, el tirón gravitacional del agujero negro sobre la enana blanca causará fuerzas de marea suficientes para desbaratar el remanente estelar y para volver a encender el combustible nuclear de la estrella, llevando así a una supernova de apariencia inusual.

Observaciones de una supernova semejante podría confirmar la existencia de agujeros negros de una masa intermedia, actualmente tema de mucho debate entre los astrónomos.

“Nuestras simulaciones en supercomputadoras muestran una supernova peculiar que sería la evidencia de un agujero negro de masa intermedia”, dijo Enrico Ramirez-Ruiz, profesor de astronomía y astrofísica de la Universidad de California.

Los astrónomos realizaron una detallada simulación por computadora para seguir el proceso completo de destrucción de la enana blanca a manos del agujero negro. Algo que no podrían ver en la realidad ya que llevará miles de años.

Científicos españoles encuentran un meteorito procedente del asteroide Vesta


MADRID.- Un meteorito que pudo verse sobre casi toda la Península el pasado 10 de mayo, y cuyos fragmentos cayeron junto a la población de Puerto Lápice, en Ciudad Real, proviene muy probablemente de Vesta, el segundo mayor cuerpo del cinturón de asteroides.

Los científicos de la Red Española de Investigación sobre Bólidos y Meteoritos han recuperado 20 fragmentos de la roca, cuya espectacular caída sobre la Tierra fue vista por multitud de españoles que colapsaron las líneas de los servicios de emergencia.

Este es el primer meteorito de su clase que se recoge en nuestro país y el segundo en menos de tres años cuyos fragmentos recupera la citada Red, después de que, "durante más de un siglo, nadie se había preocupado de buscar meteoritos en España", tal y como denunció Josep María Trigo, uno de los científicos ha presentado el hallazgo en la sede madrileña del CSIC.

Los fragmentos, de entre 0,5 y cuatro centímetros de largo y entre 0,1 y 10 gramos de peso, han permitido identificar al bólido como un meteorito eucrita, rocas similares a los basaltos terrestres que, en su gran mayoría, provienen del asteroide Vesta.

"Aprendiendo de estas rocas, aprendemos sobre el origen de los asteroides", señaló Trigo. El meteorito de Puerto Lápice debió pesar un 50 kilogramos y durante los cinco o seis segundo que duró su descenso tuvo una visibilidad intermedia entre la de la Luna y el Sol.

El fenómeno se observó desde Albacete, Ciudad Real, Cuenca, Madrid, Murcia, Málaga, Sevilla, Toledo y Valencia. Dos días después de su caída, los científicos emprendieron su búsqueda interrogando a testigos de Toledo y Ciudad Real para determinar dónde había caído.

"Nos encontramos con un problema porque la zona donde se determinó que habían caído los fragmentos sufrió unas fuertes inundaciones", indicó José María Madiedo, investigador de la Universidad de Huelva y uno de los responsables del hallazgo.

A este inconveniente, pronto se sumó otro: "Había caído en zonas de cultivo, principalmente olivos y viñedos, que acababan de ser arados o estaban siendo arados en ese momento". A causa de ello, muchos de los fragmentos han debido quedar enterrados.

Otro de los problemas a los que se tuvieron que enfrentar los científicos fue la competencia de "buscadores sin escrúpulos", en palabras de Trigo. Varios caza-meteoritos internacionales llegaron a Ciudad Real con el fin de recoger fragmentos y subastarlos por Internet o incluso tratar de revendérselos a museos españoles.

Al parecer, uno de los que más éxito tuvo fue Michael Farmer, quien "ha extraído ilegalmente fragmentos de nuestro país", lamentó Trigo.

Proceso ígneo
Una de las claves científicas del meteorito reside, según Jordi Llorca, de la Universidad de Cataluña, en que se trata de una de las pocas rocas espaciales sometidas a un proceso ígneo (enfriada y solidificada), por lo que puede responder a diversas cuestiones.

"Podemos estudiar qué edad tiene y es importante porque los asteroides se formaron al mismo tiempo que el planeta Tierra. También queremos saber si procede de Vesta o de otro cuerpo celeste y si se choco con otro asteroide", señaló.

Vesta, con un diámetro de 525 kilómetros, posee cerca del 9% de la máteria del cinturón de asteroides que se encuentra entre Marte y Júpiter, y es el más masivo después de Ceres. La misión 'Dawn' de la NASA se encuentra camino de estos dos cuerpos con el fin de indagar los orígenes del Sistema Solar.

Mucho más barato -se han gastado unos pocos miles de euros en encontrar los fragmentos, según los científicos- es estudiar los meteoritos que caen a la Tierra, los cuales "aportan valiosísima información sobre los objetos de los que proceden", asegura Trigo.

Uno de los fragmentos ya ha sido donado al Museo Nacional de Ciencias Naturales, que posee una de las mejores colecciones de meteoritos del mundo, y el resto serán entregados a instituciones similares.

Hallan mina de 2.000 años en Perú


Kevin Vaughn con un fragmento de cerámica de Nasca .

Un equipo de arqueólogos descubrió en Perú una antigua mina de hierro "intacta" de más de 2.000 años de antigüedad.

El hallazgo, dicen los investigadores, muestra cómo las antiguas civilizaciones peruanas usaban este valioso material. Y revela también que los antiguos peruanos ya eran asiduos mineros mucho antes de la llegada de los incas.

Los arqueólogos peruanos y estadounidenses descubrieron la llamada "Mina Primavera", ubicada en el Valle del Ingenio en los Andes, en el sur de Perú.

"Lo que descubrimos es la única mina de hematita que se ha registrado en América del Sur antes de la llegada de los conquistadores", dijo el profesor Kevin Vaughn, arqueólogo de la Universidad de Purdue, Indiana, quien dirigió la investigación.

"Sabemos que la minería fue una actividad muy importante en las civilizaciones prehispánicas", dice el experto.

"Pero hasta ahora no teníamos suficiente evidencia para saber cómo se llevó a cabo la minería en esta época".

Encontraron en Argentina una nueva especie de ratón

Un becario del organismo lideró un equipo de investigadores que consiguió el hallazgo de esta especie perteneciente a un grupo de 150 características similares. Se los conoce vulgarmente como ratones de campo, pesa unos 40 gramos y tiene un cuerpo de 12 centímetros de largo.

Investigadores argentinos hallaron una nueva especie de roedor en los bosques de Las Yungas, Tucuman, un área en peligro de extinción por desmonte, según informó ayer el Consejo Nacional de Investigación, Ciencia y Tecnología (CONICET).
La nueva especie, de la que sólo se encontraron seis ejemplares, fue hallada en las cercanías de Hualinchay al Norte de la provincia -a 2.300 metros sobre el nivel del mar- por un grupo de investigadores a cargo de Pablo Jayat, becario del CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales e Instituto Miguel Lillo de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).
Según detalló el CONICET, "este mamífero corresponde a un roedor sigmodontino del género Phyllotis y fue denominado Phyllotis Anitae por sus descubridores".
El organismo citó al investigador Ulyses Pardiñas, coautor del trabajo, quien explicó que "los Sigmodontinae constituyen un grupo que vulgarmente se conoce como ratones de campo, con cerca de 400 especies descriptas a la fecha y con 84 géneros".
"Son típicos de América del Sur aunque no son exclusivos -continuó Pardiñas- y viven en todos los ambientes, desde el nivel del mar hasta las altas cumbres y desde las islas del Cabo de Hornos hasta la mitad de América del Norte".
El científico agregó que en Argentina se conocen 105 especies de este grupo, a las que se suma ésta nueva encontrada en Tucumán. De acuerdo a las tareas de investigación, estos roedores tienen unos 40 gramos de peso en ejemplares adultos, un cuerpo de unos 12 centímetros y una cola de 12,5 centímetros de largo.